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Carla Ciurlizza: Comentarios sobre tecnología, música, gente y todo lo demás. (¿Fue chiste o comentario?)

Hortografía, o la involución de la comunicación escrita

No es nada nuevo, la evidencia está en todas partes. La calidad de redacción y en general el nivel de habilidad de escritura en la gente, incluso la que tiene acceso a la mejor educación, está decayendo. Échenle la culpa a la televisión, a la internet, a los blackberries, a quien quieran; la verdad es que la culpa es nuestra, de cada uno de nosotros que deja que su ortografía sea lamentable y se excusa en que “todo el mundo escribe así”, de cada uno que redacta un informe o una carta “así nomás, se entiende, ¿no?”. Tenemos que poner de nuestra parte para que la ortografía de mensaje de texto–ese abreviar y cortar palabras para que entren en 160 caracteres–no se extienda a todo el género humano. Si fuera cierto que no depende de nosotros, no habría gente que incluso en los 140 caracteres de Twitter puede escribir bien con toda la puntuación, acentos y demás requeridos para un idioma comprensible y correcto. El que no quiere, nO kIeRe pEZ won. Y luego que por qué hay gente que se harta de esto hasta el punto de este señor que renunció a dar cátedra porque sus alumnos no sirven para nada:

Profesor renuncia a su cátedra porque sus alumnos no escriben bien
(…) Se trataba de condensar un texto de mayor extensión, es decir, un resumen, un resumen de un párrafo, en el que cada frase dijera algo significativo sobre el texto original, en el que se atendieran los más básicos mandatos del lenguaje escrito -ortografía, sintaxis- y se cuidaran las mínimas normas: claridad, economía, pertinencia. Si tenía ritmo y originalidad, mejor, pero no era una condición. Era solo componer un resumen de un párrafo sin errores vistosos. Y no pudieron. (…)

¿Será el español otra de las lenguas que con el tiempo y la “evolución” del género humano van a desaparecer? Al menos su forma reconocible ya está en peligro de extinción.

El origen de las palabras

etimología.
(Del lat. etymologĭa, y este del gr. ἐτυμολογία).
1. f. Origen de las palabras, razón de su existencia, de su significación y de su forma.
2. f. Especialidad lingüística que estudia el origen de las palabras consideradas en dichos aspectos.

Cada idioma tiene su vocabulario propio, pero como la mayoría de lenguas que se usan en estos días son relativamente modernas en la historia de la humanidad, muchas palabras que usamos derivan de otros idiomas más antiguos, algunas veces ya extintos. Así es como en el Español hay infinidad de palabras que derivan del Latín, y sin que lo sepamos usamos a diario palabras que derivan de otros idiomas también. Cuando comprendemos el origen de una palabra analizando su etimología se nos abren puertas a otros idiomas y otras formas de pensar, descubrimos conexiones muchas veces ocultas en el significado y en el origen, y damos un paso más allá para entender varios idiomas a la vez. Por eso mientras más idiomas sabes, más fácil se hace aprender otros nuevos.

El estudio de la etimología ayuda a comprender el significado de las palabras, a ampliar el vocabulario y mejorar la ortografía. Usando textos antiguos, los etimólogos tratan de saber cuándo y cómo una palabra fue incorporada o evolucionó hacia el lenguaje actual, y qué transformaciones ha experimentado.

¿Pero a qué viene todo esto? A que ayer mientras regresaba a casa me crucé con una estructura armada entre los parques de Miraflores para la ExpoBiblia 2011 y de pronto me puse a pensar de dónde venía la palabra “biblia”, si es que tiene que ver con “biblioteca” y si realmente, como en ese momento se me ocurrió, sería que su significado original es solamente “conjunto de libros” si lo derivamos del latín o del griego. Y gracias a que saber algo está sólo a unos clicks de distancia (mientras te acuerdes de investigarlo cuando llegues a casa), confirmo mis sospechas:

La Biblia (del griego τα βιβλία, ta biblía, ‘los libros’) es el conjunto de libros canónicos del judaísmo y el cristianismo.

Analizar la etimología de palabras comunes que parecen no tener mayores secretos puede revelar muchas cosas relacionadas con la historia y la psicología de épocas pasadas. Es algo para mentes curiosas. Y no se necesita mucho tiempo, sólo acceso a Google (que también tiene su propia e interesante etimología a un click de distancia).

A, Erunya!

…que en Quenya, uno de los idiomas de los elfos en la Tierra Media de Tolkien, sería algo así como “OMG!”: En uno de esos instantes de ocio que asaltan entre bloques de trabajo encontré con mucho asombro el Quenya 101, el blog de un admirador de la obra del profesor J.R.R. Tolkien y en especial del Quenya, uno de los idiomas de los elfos (porque “élfico” es un adjetivo, no un idioma). Tiene multitud de enlaces útiles para cualquiera que esté interesado en profundizar sus conocimientos sobre este idioma y la forma de escribirlo, pronunciarlo, y mantenerse al día con noticias relacionadas. En especial me llamó la atención la sección de “How do we say (…) in Quenya?” con ejemplos muy bien explicados de cómo se puede traducir ciertas expresiones. Y leyendo algunos de sus artículos se ha reavivado mi interés en el idioma, que fue precisamente lo que más me atrajo a la obra de Tolkien en un principio, a fines del siglo pasado allá por 1989, cuando cayó en mis manos un ejemplar de “The Hobbit”. Comencé por usar las runas, luego estudié el vocabulario del Sindarin, seguí con las Tengwar, y el resto es historia conocida. El único problema si no dominas el inglés es que está casi todo en inglés, pero si te gustan los idiomas esto no es problema ¿no?

Una palabra a la vez, parte 2

Hay otra forma de aprender un idioma extranjero, una palabra a la vez.  Esta requiere un poco más de trabajo para configurarla, pero cuando ya está en marcha trabaja muy bien y no necesita acceso a una computadora.  Y funciona gratis.  Se me ocurrió que puedo mandar un mensaje de texto diario a un celular con una palabra y su significado.  Sólo una al día, todos los días a la misma hora, para que sea más fácil aprenderla.  ¿Cómo?  Bueno, hay un par de requisitos:

- Tener una cuenta en Gmail (para poder usar su Calendario)

- Tener un celular de Claro (es el único operador autorizado por Google)

- Haber configurado el Calendario de Gmail para que de forma predeterminada envíe un mensaje de texto a tu celular como recordatorio de cada cita.  Tú elijes la hora del recordatorio.

Elegí una lista de unas 100 palabras y la puse en orden en un archivo CVS (comma separated values) trabajado como hoja de cálculo (por ejemplo con Excel).  Este CVS está especialmente formateado para presentar una lista de citas, con fecha y hora, y lo encontré en How-To Technology Tips.  En ese archivo puse como asunto de la cita la palabra con su significado, puse el día que debía salir y la hora.  

Luego este archivo lo importas como una lista de citas a tu calendario de Gmail y LISTO!!  Tienes a diario una nueva palabra, que llegará a tu celular a la hora que hayas elegido, y gratis.

¡Por Narnia!

El Viajero del AlbaCasi se me pasa por falta de tiempo, pero anoche pude darme un salto por el cine para ver la tercera entrega de Las Crónicas de Narnia, “La Travesía del Viajero del Alba“. Como siempre los efectos especiales no decepcionan (excepto por la escena de Lucy con el espejo), el dragón está muy bien logrado al igual que Reepicheep, y las escenas del barco se ven muy bien y deben verse mejor aún en 3D.  La trama… bueno, digamos que la adaptación del libro al guión debe haber sido difícil, y dejémoslo ahí.  La película cumple su función pero si leíste el libro, no vale renegar.

Para mí estas crónicas tienen un significado especial, pues fue a través de su lectura hace más de 20 años que le agarré el gusto al idioma inglés. En el colegio el sistema de enseñanza había pasado de ser mitad del tiempo inglés y mitad castellano durante la primaria a ser sólo un curso más en la secundaria, pero el método usado (y que no sé si siga en uso) era desarrollar listas de vocabulario y ejercicios de gramática y comprensión de lectura en base a estos siete libros publicados por C.S. Lewis en la década del 50 (hace unos 60 años).  Así fue como conocí Las Crónicas de Narnia, un capítulo a la vez, hasta que me aburrí de esperar el lento paso de lectura del salón y le pedí a la profesora que me vaya prestando el resto de los siete libros.  Esa fue mi puerta de entrada para que luego me prestara “The Hobbit” y como premio a mi entusiasmo recibiera “The Lord of the Rings” de regalo de la misma profesora que había creado el sistema, que además era mi vecina.  Esos eran los tiempos en que había tiempo de leer un libro, pre-internet y pre-necesidad de trabajar para vivir.  Son los libros que me abrieron las puertas de la fantasía épica, para nunca volver atrás, tanto así que no dudé en unirme a la Sociedad Tolkien Peruana apenas tuve conocimiento de su existencia, pero esa ya es otra historia.

Una palabra a la vez

Aprender un nuevo idioma a través del aumento del vocabulario no debería ser problema con todas las herramientas que Internet nos da. Si no tenemos tiempo de visitar un curso gratuito online o memorizar una cierta lista de palabras semanal, servicios como el que brinda vía Twitter el website I Speak Japanese son muy útiles. Total, de todas maneras vas a revisar Twitter, ¿no? No cuesta nada dejar que el cerebro absorba información por ese canal, una palabra (o concepto) por día. La palabra de hoy es 卯年 (usagi-doshi) = year of the rabbit = año del conejo (coincidentemente mi signo en el horóscopo chino).
(descubierto por un retweet de @Yaraher)