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Carla Ciurlizza: Comentarios sobre tecnología, música, gente y todo lo demás. (¿Fue chiste o comentario?)

Hortografía, o la involución de la comunicación escrita

No es nada nuevo, la evidencia está en todas partes. La calidad de redacción y en general el nivel de habilidad de escritura en la gente, incluso la que tiene acceso a la mejor educación, está decayendo. Échenle la culpa a la televisión, a la internet, a los blackberries, a quien quieran; la verdad es que la culpa es nuestra, de cada uno de nosotros que deja que su ortografía sea lamentable y se excusa en que “todo el mundo escribe así”, de cada uno que redacta un informe o una carta “así nomás, se entiende, ¿no?”. Tenemos que poner de nuestra parte para que la ortografía de mensaje de texto–ese abreviar y cortar palabras para que entren en 160 caracteres–no se extienda a todo el género humano. Si fuera cierto que no depende de nosotros, no habría gente que incluso en los 140 caracteres de Twitter puede escribir bien con toda la puntuación, acentos y demás requeridos para un idioma comprensible y correcto. El que no quiere, nO kIeRe pEZ won. Y luego que por qué hay gente que se harta de esto hasta el punto de este señor que renunció a dar cátedra porque sus alumnos no sirven para nada:

Profesor renuncia a su cátedra porque sus alumnos no escriben bien
(…) Se trataba de condensar un texto de mayor extensión, es decir, un resumen, un resumen de un párrafo, en el que cada frase dijera algo significativo sobre el texto original, en el que se atendieran los más básicos mandatos del lenguaje escrito -ortografía, sintaxis- y se cuidaran las mínimas normas: claridad, economía, pertinencia. Si tenía ritmo y originalidad, mejor, pero no era una condición. Era solo componer un resumen de un párrafo sin errores vistosos. Y no pudieron. (…)

¿Será el español otra de las lenguas que con el tiempo y la “evolución” del género humano van a desaparecer? Al menos su forma reconocible ya está en peligro de extinción.

Tinta bajo la piel

¿Qué tienen en común estas fotos?




Todos son personas públicas, ídolos de multitudes, jugadores de fútbol famosos de alguna forma. Y todos tienen tatuajes visibles. En muchos países aún se discrimina a la gente que tiene tatuajes, asociándolos con gente de mal vivir. Lo que no saben es que cada uno de esos tatuajes cuesta mucho dinero, y que a estas alturas no cualquiera puede tener buenos tatuajes. Ese prejuicio ya debe abolirse, y espero que el tener figuras públicas y respetadas tomando eso como moda y luciendo sus tatuajes con toda naturalidad contribuya a que ya no se nos mire como bichos raros ni se nos discrimine ni niegue puestos de trabajo a los que elegimos adornar alguna parte de nuestro cuerpo con algo de tinta bajo la piel.

Estoy trabajando…

“No te preocupes querida, hoy voy a trabajar hasta tarde, se presentó un problema en el trabajo”. Claro…

¿Por qué no te callas?

Dos imágenes que llamaron mi atención hoy en el correo / feeds de hoy:

Un fotógrafo de vida silvestre podría esperar hasta morirse para obtener una toma igual a esta, son esas de una vez en la vida.  Un pajarito parece decirle al otro “¿por qué no te callas?” :)

Y este gif animado que apareció entre los WTF de hoy está dedicado a todos los programas de televisión con un segmento de “farándula” nacional e internacional, de esos que pasan en las mañanas:

¿Por qué no se callan?

¿Celebrar San Valentín?

El 14 de febrero Twitter y Facebook estuvieron llenos de dos tipos de personas: por un lado estaban los que mandaban saludos, besos y abrazos a todos, sea celebrando el “día del amor” o el “día de la amistad” (no confundir con el “día del amigo” que es una excusa más para beber), con dibujos y frases cursis y dulces hasta el coma diabético. Por el otro lado estuvieron los que reniegan del concepto, que comentan sobre el comercialismo que se impone sobre la gente que se deja llevar por la publicidad y el consumismo y compra-compra-compra y llena las calles con infernal tráfico y abarrota restaurantes y lugares de entretenimiento con colas kilométricas, a veces sólo para no quedar mal con su eventual pareja, porque “es lo que se hace”. San Valentín, San Calentín o San Valentón, telos llenos como los bolsillos de sus dueños y mares de flores muertas.

En mi opinión a la pareja se le quiere todo el año, no sólo el 14 de febrero, y a los amigos se les llama y celebra cualquier día del año, sin necesidad de esperar una fecha especial. Basta hacerse tiempo luego del trabajo o en fin de semana para juntarse por unas chelas, porque la amistad es una celebración constante de sí misma. Y el amor igual. El día de la amistad y el amor son TODOS los días. Llévense mutuamente a un concierto, a bailar, al cine, a comer, de cuando en cuando. Y no esperen que esté todo repleto de borregos para hacerlo.

No hay preguntas estúpidas…

… pero sí estúpidos que preguntan. Estás buscando algo como loco, urgente, y te preguntan “¿no lo encuentras? ¿pero dónde lo pusiste?” (si supiera no estaría buscando aún!!!). O estás en el suelo sobándote el trasero y te dicen “¿te caíste?” (no! me tiré a propósito!). Otra, te llaman a las 7am sabiendo que no te levantas antes de las 10 y te preguntan “¿te desperté?” (si no me hubieras despertado no te estaría escuchando!!) O también, acabas de cerrar la puerta tras de tí llegando a casa y te preguntan “¿ya llegaste?” (no, es mi holograma, yo sigo en camino!). Aunque nunca falta cuando acaban de asaltar, llegas a casa y dices “¡Me acaban de robar!” y te preguntan “¿Quién?” (no sé, es que estábamos tan apurados que no tuvimos tiempo de presentarnos!). Y si se te ocurre cortarte el cabello “¿te cortaste el cabello?” (noooo, me creció la cabeza!). Ya ni hablemos del clásico “¿puedo preguntarte algo?” (acabas de hacerlo!). Y la que sí hace que me hierva la sangre: “¿por qué no funciona?” (me han visto cara de técnico? mecánico? yo qué sé, no estaría renegando si supiera!!). No sé si es la mala costumbre de tener a Google a la mano para preguntarle cualquier cosa y por lo tanto creer que lo sé todo (o al menos dónde buscarlo), pero me revienta que me hagan preguntas a las que es OBVIO que no tengo respuesta.

¡ZAS! están en cinta

Y hablando de relaciones de pareja, estoy viendo una tendencia a mi alrededor que no sé si será obra de la casualidad u obedece a otros motivos: parejas terminan relaciones de años y luego de unos meses ¡ZAS! la chica está ya embarazada de otro, aunque no lleve una nueva relación formal.

Es algo completamente opuesto a lo que era práctica común en generaciones anteriores, cuando habían problemas de pareja y la mujer decidía “tener un hijo para salvar la relación”, muchas veces saboteando a propósito los métodos anticonceptivos (que tradicionalmente siempre han sido responsabilidad de la mujer–otro día hablaremos de eso). Supongo que finalmente se comprobó por la experiencia colectiva que el concepto estaba errado desde su raíz, el hijo sólo traía más problemas a la relación y terminaba por romperla o amarraba a la pareja por compromiso en una relación que finalmente ninguno de los dos deseaba. Ahora más bien parece que, si estos embarazos son de alguna forma planeados, son para decir “toma! para que veas que no te necesito”.

Claro que esa es sólo mi interpretación y puede ser que todo esto sean meras casualidades y yo estoy inventando cosas entre líneas… pero es que da qué pensar. Menos mal el asunto de los embarazos no es contagioso de mujer a mujer. Eso sí, para la siguiente navidad voy a tener que tener un presupuesto aparte para regalos para los sobrinos, ¡se están multiplicando a una tasa realmente alarmante! :)

¿Es la infidelidad algo genético e inevitable?

El estudio realizado por el Instituto sueco de Karolinska, en Estocolmo concluyó que dos de cada cinco varones tienen esta variación genética, la cual influye también en que existan problemas de convivencia en el matrimonio. La culpa de la infidelidad de los hombres se debe al gen llamado alelo 334, que gestiona la vasopresina, una hormona que se reproduce naturalmente, por ejemplo, con los orgasmos. (…)
El País / España / EFE, vía ElEspectador.com

Es fácil culpar a la genética pero lo cierto es que la infidelidad es algo completamente evitable: te sacan la vuelta una vez, lo dejas y santo remedio. Si le sacó la vuelta a su esposa o pareja oficial para estar con otra, la probabilidad de que lo haga otra vez o que lo haga con la nueva pareja para estar con otra tiende al 100%.   Alelo 334 presente o no, lo cierto es que cuando un hombre no puede mantener una relación estable con su pareja y siente la irresistible necesidad de tener otras “sucursales”, tienes que tomar la decisión de si quieres convertir eso en una relación abierta para no tomarse en serio, o si mejor cortas por lo sano y lo desapareces de tu vida.

Hay hombres que por más que dicen estar enamorados de su pareja (y sufren mucho con las separaciones), no dudan ni cinco minutos en conseguirse una segunda, tercera, cuarta y cuantas los recursos (económicos y de engaño) les permitan. A veces tienen cuidado de no dejar pistas, a veces su descuido los traiciona.  Es casi como si quisieran que los descubran, como si se confiaran demasiado en que eso es algo “normal”.  Las llevan a las reuniones con amigos, algunos hasta las presentan con sus familias, y unos cuantos avezados incluso les prometen matrimonio y cuando los presionan se escudan en cosas como “es que mi ex-esposa no me quiere dar el divorcio”.  Patrañas, lo más probable es que la ex-mujer les haya descubierto infidelidades y sean las primeras en querer firmar el divorcio.

Lo triste es que dependiendo cómo traten su familia y amigos el tema, muchas veces terminan convirtiéndose en cómplices involuntarios de la situación.  Personalmente no permito que mis amigos traigan a las reuniones a las “trampas”, si salen conmigo salen con la “firme” o solos.  Y sí, eso explica por qué varios andan desaparecidos.  Y las familias suelen actuar igual (“¡¡mientras vivas bajo mi techo no me vas a traer esas chicas acá!!”), aunque en algunos casos el silencio es cómplice de hijos engreídos.  La falta de respeto a su familia y su entorno es terrible, pero sólo para los que lo permiten. Es común que entre hombres se tapen sus “canas al aire” y que las esposas o parejas oficiales no toleren el engaño (aunque también funciona al revés).

Ojo que el asunto no es exclusivo del género masculino, la mujer también puede tener esa tendencia a no ser fiel, teniendo una pareja “oficial” y a la vez “calentando” a otros, algunas veces sólo por llamar la atención pero otras llegando a tener relaciones con otros, aunque es sabido que a la hora de tener un amante la mujer es mucho más cuidadosa (si se hace algo, hay que hacerlo bien) y es mucho menos probable que alguien se entere del hecho.  Habrá que ver si eso también viene por genética o por presión de la sociedad, esperemos que los científicos sigan investigando al respecto.